Pueblo Chico: infierno grande (2da Parte)

Previamente en Pueblo Chico: infierno grande…

Parte uno: El niño de las moscas

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Parte dos: La voluntad de Dios

Es una tarde normal de primavera en Pueblo Chico; el viento caliente del norte sofoca los pulmones y la tierra que levanta ciega la vista y no deja de ver nada más allá del alcance de la mano. Pero nuestra cámara indiscreta penetra este mar de aire y tierra y encuentra a Lautaro Villegas en la chacra donde lo contrataron para recoger frutas tomando un descanso e intentado sin mucho éxito matar una mosca que revolotea frente a él. Un poco más cerca del pueblo vemos a Enrique Sosa acariciar su viejo camión atmosférico, lamentando que no haya salido bien su último negocio y preguntándose si no sería hora de volver a su antiguo oficio de “caquero”. Nuestra cámara indiscreta entra a Pueblo Chico y recorre sus polvorientas calles y se detiene frente a una casa lujosa, que a través de una de las ventanas de segundo piso deja ver a Martín Barrera (del que hablaremos en breve) acomodando con pulcritud su ropa limpia en el armario. Pero todavía no tenemos nada que hacer aquí así que tomamos vuelo nuevamente y volamos hasta la iglesia de Pueblo Chico, donde detenemos nuestra cámara en la figura de Jenifer do Santos que sale del edificio con una bolsa de ropa que le donó la iglesia para sus hijos. Al bajar la escalinata tropieza con una joven que se había agachado a acomodarse la sandalia que se le salió del pie, pero recupera pronto el equilibrio y se aleja maldiciendo a la niña. Pero dejemos por el momento que Jenifer solucione sola sus problemas y nos quedemos con la joven de bellos pies y sandalias sueltas. Su nombre es María Hidalgo, y como todas las tardes, está yendo a orar a la iglesia.


La vida de María nunca fue fácil, y a pesar de pertenecer a una de las familias más poderosas de Pueblo Chico y con tan sólo 22 años encima, ha vivido y sufrido más que cualquier otra chica de su edad en el pueblo. A la edad de 15 años fue violada por un tío una tarde que se encontraba sola en casa. Sus padres habían viajado a Ciudad Grande por negocios, dejándola a ella sola por ser día lectivo. En horas de la siesta, su tío Rafaél, medio hermano de su madre por parte de su abuelo, se presentó en su casa. Ella le explicó que se encontraba sola, y lo invitó a tomar mate con tortas fritas para que la visita no haya sido en vano. No bien María entró en la cocina para calentar el agua de los mates, su tío se le abalanzó encima, tapándole la boca con una mano y apretando sus pequeños pechos con la otra. Antes de que María reaccione , el tío Rafaél le golpeó la cabeza con la mesada de la cocina dejándola aturdida, y fue en ese estado de semi conciencia en el que quedó que su tío la violó. Cuando recuperó el conocimiento se encontraba otra vez sola, y unas horas más tarde, cuando llegaron sus padres, hizo de cuenta que nada había pasado. Les dijo que se había golpeado haciendo deportes y nada contó sobre la visita del tío Rafaél. Sentía mucha vergüenza sobre lo sucedido, pero sobre todo miedo a que no le creyesen y a una posible represalia de su tío, la cual jamás llegó porque nunca más volvió a saber algo de él, salvo que se mudó una semana después a Ciudad Grande perdiendo todo el contacto que tenía con su familia.Fruto de esa violación fue que María quedó embarazada por primera vez. Ocultó su estado durante cinco meses a todo el mundo, que fue cuando sus padres lo descubrieron. Tampoco en ese momento contó la verdad y sólo guardó silencio sobre lo sucedido. Para evitar que esa situación manchara el nombre de la familia Hidalgo, la internaron en un hogar para mamás solteras en Ciudad Grande hasta que dio a luz, y la obligaron a que diera el niño en adopción. Cuando regresó a Pueblo Chico le contó a sus conocidos que estuvo fuera del pueblo por razones de salud, sin mencionar nunca a nadie lo del embarazo.

A partir de esta situación, María se volvió una joven instrospectiva, reservada. Dejó de frecuentar sus amistades y se abocó a los estudios. Cuando terminó la escuela secundaria lo hizo con exelentes notas y sus padres la enviaron a Ciudad Grande para que estudie en la universidad la carrera de psicología.

De más está decir que a partir de la experiencia traumática que tuvo con su tío, María dejó de salir con chicos y la sola idea de estar con uno le provocaba nauseas. Pero el corazón tiene razones que la razón nunca entenderá, y María se enamoró locamente una vez.

Fue cuando cursaba su segundo año en la universidad que el amor llegó a su vida; y ocurrió de repente, sin previo aviso. Él era ayudante de cátedra de una de las materias a la que asistía y además cursaba el último año de la carrera. Era un joven atractivo, encantador y un seductor nato. Se llamaba Diego Carrillo y de él se decía que se había acostado con más de la mitad de las mujeres que cursaban psicología y que más de una profesora había sucumbido a sus encantos. Pero además de este exelentísimo gozaba de otro prestigio tan o más importante aún: tenía el honor de poseer el mejor promedio en la historia de la Facultad de Psicología de la Universidad de Ciudad Grande. Y además su promedio era perfecto: había sacado 10 en todos los exámenes finales que había rendido. Y fue esta cualidad de Diego la que flechó a María desde un principio.

Para ese entonces María tenía 19 años y se había convertido en una joven bellísima. Sin esforzarse mucho en su arreglo personal, arrebataba suspiros a todo hombre que la viera.  Pero las heridas de su pasado no cicatrizaban aún, y María seguía sintiendo asco a la idea de intimar con un hombre. Así y todo, cuando conoció a Diego Carrillo ya nada importó su atormentador pasado. Ella ya había escuchado hablar de él (es más, a todas las ingrsantes a la Facultad de Psicología medianamente atractivas se las advertía sobre Diego Carrillo) e incluso lo había visto un par de veces y sabía lo atractivo que era, pero no fue hasta ese primer día que lo tuvo como ayudante de cátedra, que María realmente se fijó en él. La pasión con la que exponía los contenidos, su gran conocimiento sobre la materia que dictaba y la locuacidad y brillantez con la que se expresaba, enamoraron a María de inmediato. Por eso no puso ningún reparo cuando Diego la encaró por primera vez.

Ocurrió a la segunda vez que María asistió a la clase que dictaba Diego. Ya dijimos lo bella que era María en ese entonces, por lo que de inmediato se volvió una presa codiciada por semejante cazador de mujeres. Puesto que María sólo dedicaba su tiempo al estudio, también tenía hasta ese momento un promedio perfecto de 10, y Diego la abordó por ese lado.

-Al fin tengo el honor de conocer a la única capaz de igualar mi promedio.
-Esteee… sí. Digooo… ¡No! Yo recién empiezo, puedo tropezar todavía.
-Puede ser pero no lo creo. ¿Sabías que el profesor Jacubovich puso dos 10 en los veinte años que lleva dictando su materia?
-No. No sabía.
-¿Y no te imaginás a quién se los puso?  Vamos. No te hagas la tonta. Son el tuyo y el mío, así que verás que ya empezaste bien.
-Si. Bueno, gracias. Pero eso no significa nada.
-Es cierto, pero es un mérito que nadie te va a quitar. ¿Sabés algo? Me gustaría tomar un café con vos alguna vez para discutir sobre algunos temas. Quién más interesante que vos para hacerlo, que sos la señorita “promedio perfecto”. ¿Te parece bien que te pase a buscar a las 6, cuando salís de clase?

Y así empezó todo. Tres semanas después María y Diego se habían convertido en amantes, y un mes más tarde ya eran novios formales. Diego también cayo rendido a la belleza, encantos e inteligencia de María. Todo el mundo hablaba de ellos, y es que eran la pareja perfecta: jóvenes, bellos y brillantes. Y si en público se mostarban apasionados y enamorados, en la intimidad lo eran aún más. Pero quien juega con fuego se quema, y tanta ardiente pasión terminó con el resultado menos esperado por ambos: María quedó embarazada.

Cuando se lo contó a Diego, éste hizo lo que todo joven con sus cualidades y ambiciones haría: dejó a María y la abandonó a su suerte. Desconsolada, llamó a sus padres pidiendo ayuda, pero estos se la negaron diciéndole que ya no ayudarían más a la puta de la familia. María intentó continuar con sus estudios, pero con el fantasma de Diego rondando por la universidad y sin la ayuda económica de sus padres le resultó imposible. Se consiguió un trabajo que le permitió costarse mínimamente sus gastos, y vivió así hasta el momento de dar a luz. Ese día se dirigió al Hospital Público de Ciudad Grande y se registró con un nombre falso. Por la noche, mientras se recuperaba del post parto en una sala del hospital, se levantó y huyó a hurtadillas del nosocomio, abandonando tras ella a su bebe recién nacido. Una hora después estaba subida en un colectivo camino a Pueblo Chico. No bien llegó, corrió a la casa de sus padres, rogándoles perdón y suplicándoles que la aceptaran de nuevo como hija.

Todas estas situaciones dejaron una marca imborrable en María. Por las noches le asaltaban pesadillas sobre sus hijos abandonados, el tío Rafaél y su amado Diego Carrillo. Creyó que iba a volverse loca, y a apunto estuvo de quitarse la vida, cuando encontró una luz de esperanza y un camino hacia su redención y posterior salvación en los brazos del Señor. Desde entonces, María solo tiene tiene tiempo para orarle a su Dios y lograr el perdón de sus pecados y poder así satisfacer el mayor anhelo de su corazón: congraciarse en cuerpo y alma al servicio de Dios ingresando como novicia  a la Orden de las Hermanas del Señor.

Y ésta es la razón por la que nuestra cámara encontró a María Hidalgo a la entrada de la iglesia, con las sandalia suelta y tropezando con Jenifer do Santos. Pero por más que lo intente, hoy tampoco podrá abrir su corazón al señor, porque minutos antes de llegar a la iglesia volvió a verlo y sus pensamientos regresan una y otra vez al misterioso hombre que tan turbada la tiene. Éste no es otro que Lautaro Villegas, y María teme estar enamorándose de él.

Lo conoció unos meses atrás en el supermercado. María  se había agachado a colocarse una de sus sandalias que se le había salido y Lautaro tropezó con ella.

-Correte del medio, boluda- le dijo, y siguió su camino. María, sin saber porque, se levantó y empezó a seguirlo. Había algo en ese hombre (su forma de andar, su voz, la meticulosidad con la que elejía los productos que comparaba) que le recordaban a su amado Diego Carrillo. Empezó a tomar nota de las cosas que llevaba, tratar de adivinar sus costumbres, y de repente se dio cuenta de que quería saber todo acerca de ese hombre, sobre todo la razón por la que llevó tres insecticidas en aerosol y cinco palmetas matamoscas.

María salió del supermercado  y esperó escondida a que saliera Lautaro. Cuando lo vio salir cargando las bolsas de víveres, empezó a seguirlo de cerca. Lo siguió hasta que salió del pueblo y se encaminó a la zona de chacras, porque temió que en esa zona más abiertas notara su precencia. Desde entonces lo sigue a donde va. Ya conoce de memoria sus costumbres: el día y hora que vendrá al pueblo, el recorrido que hará, las cosas que comprará. Sabe todo de él, salvo el porque de tanto insecticida y palmetas matamoscas.

Pero en este día particular algo andaba mal. Lautaro no tendría que haber venido a Pueblo Chico hasta dentro de dos días. ¿Cuál habrá sido la razón? La duda carcomía a María por dentro y le impedía concentrase en sus oraciones. Finalmente la curiosidad le ganó a su vocación y salió corriendo de la iglesia tras Lautaro. A unas cuadras de la iglesia divisó su atractiva melena y comenzó su obsesiva persecución. Se despistó unos instantes porque se le salió de nuevo la sandalia del bello pie y cuando de hubo calzado de nuevo, había perdido a su amado entre la multitud de Pueblo Chico. Eran fiestas ese fin de semana y ella supuso que, por la dirección que había tomado, se dirigía a la Plaza Mayor donde había música y baile. Al llegar ahí, un joven muy pulcro se le acercó tímidamente y cojeando.

-Hola…
-Hola- respondió ella sorprendida.
-¿Tú tampoco puedes bailar?
-Emmm… Bueno, yo si puedo bailar en realidad pero sólo vine buscando a alguien…
-¿Puedo ayudarte? Me llamo Martín. Martín Barrera. No soy muy rápido de movimientos pero aún conservo una vista de lince.

María observó a Martín Barrera. Aunque sabía quién era y conocía de memoria su historia, nunca había cruzado una palabra con él. ¿Quién querría cruzar, después de todo, unas palabras con el loco de Pueblo Chico, acusado, además, de causar la muerte de cuatro personas? Pero pensándolo bien, salvo ese terrible accidente (ocurrido el mismo año en que la violó el tío Rafaél), no se sabía de que haya ocacionado algún  otro daño o haya agredido alguna vez a alquien, y Martín Barrera medía casi dos metros, así que le sería mucho más fácil a él encontrar a Lautaro que a ella.

María aceptó la ayuda que le ofrecía el loco gigantón, y le dio la descripción de la persona que buscaba. Al oir la descripción de Lautaro, hubo un cambio en la expresión de Martín que María no alcanzó a ver.

-Acompáñame- le pidió y la tomó de la mano.

Los hechos que ocurrieron a continuación tuvieron varias interpretaciones. Para un observador casual como nosotros fue tan sólo una sucesión infortuna de accidentes. La sandalia rebelde de María volvió a salirse de su lugar haciéndole perder el equilibrio. En su intento por mantnerse en pie, tropezó con la pierna coja de Martín Barrera (que justo en ese momento se le ocurrió cambiar bruscamente la dirección original que llevaba) y cayó hacia adelante, golpeándose la cabeza con un banquito de la plaza, lo que la hizo quedar inconciente unos minutos.

Pero María Hidalgo tuvo una visión por completa diferente de estos hechos y para nada pensó que lo sucedido fue un accidente. Durante el tiempo que estuvo inconciente su mente se vio inundada de imágenes y recuerdos. La viejas pesadillas regresaron, pero nuevas imágenes claras como el agua aparecieron ante sus ojos. Las priemeras mostraban un accidente de tránsito y los cuerpos sin vida de los cinco ocupantes de uno de los vehículos; entre las víctimas estaba Martín Barrera. Las siguientes imágenes eran de su amado Lautaro Villegas acompañado de una mujer negra con rastas, que aunque no sabía su nombre, sabía muy bien a que se dedicaba. En la visión la mujer negra moría en sus manos y Lautaro la ayudaba en el cometido.

Cuando despertó, María tenía muy claro el significado de estas visiones. Martín Barrera debió morir en ese fatal accidente y la puta negra debía pagar por su vida pecaminosa. Esta era la voluntad de Dios (quién más le podría haber enviado esas imágenes) y ella el instrumento que la iba a ejecutar. Y comprendió también quién era Lautaro Villegas y cuál era el pápel que jugaba en su vida: Lautaro era un ángel enviado por el Señor para ayudarla a cumplir el designio divino que le habían encomendado. Y una vez cumplida la voluntad del Señor le sería otorgada la redención que tanto anhelaba y el perdón de sus propios pecados. En cuanto pudo mantenerse sola de pie, se alejó de la plaza sin dejar de mirara a Martín Barrera, que desde que ella se cayó, no dejaba de decir incongruencias y hacer señas con sus manos, parado solo en un rincón de la plaza.

¿Y qué habrá pasado por la mente de Martín Barrera (si es que algo pasa por la mente de los locos) cuando sucedieron estos acontecimientos? Bueno, para eso habrá que esperar un poco todavía.

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De próxima aparición
Parte tres: Primera sangre
Alguien morirá en Pueblo Chico

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Published in: on 8 mayo 2007 at 14:49  Comments (23)  

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23 comentariosDeja un comentario

  1. :-)

    Qué bien está quedando…

    Aunque la vida de María es digna del Diario de Patricia eh? Qué afán con embarazarse y abandonar hijos :O

    Mmuaa!

  2. Joder con María que está bien jodida.
    Me gusta el detalle de que pongas el título de la próxima entrega y comentarios, queda muy pulp. Además lo de primera sangre me recuerda a los duelos con espada entre caballeros!

  3. Tam: gracias a uds, que le dieron forma a la historia. por cierto… quién es patricia y cuál su famoso diario???

    fanou: la verdad es que todos los personajes de la historia estan bien jodidos. lo de los comentarios salio para diferenciarlo un poco de los cuentos largos anteriores (y para obligarme a escribirlo :P ) y la relacion que haces con el titulo de la proxima entrega es correcta.

    y para todos los que lean la historia de acá en más: adivinan quién será el/la primero/a en morir??? vamos, tiren sus piedras.

    sevemos

  4. Hmmm! Esto viene de perlas!
    Hay dos asesinos y dos víctimas potenciales.
    Por otra parte uno de los asesinos en potencia podría ser víctima a la vez…
    Jenifer, con las moscas posadas sobre su cuerpo, será otra posible víctima o un objeto de deseo sádico y oscuro?
    Todos estos están bien locos eh?
    La historia está muy buena!

  5. Ah, me olvidaba de saludar.
    Besos
    Luna

  6. Coincido con lo que dicen todos: Está quedando muy bien ;)

    Que pases un buen fin de semana!

    Un besazo dulce

  7. Me está gustando mucho, Poio. No me atrevo a hacer predicciones sobre el final de esta historia, por dos motivos: El primero por impredecible, el segundo porque creo que el final de un relato es algo sagrado que únicamente pertenece a la mente del escritor. Pero gracias por la invitación ;-)

  8. Lunis: buenos comentarios… todo puede ser como vos decís, o no… todavía nadie me dictó la continuación :P

    Dulce Locura: gracias, espero que mejore de acá en más.

    Sonámbula: este relato pertenece a todos los que le dieron forma en primera instancia, así que todos siguen invitados a que tome otros caminos si así lo desean. Yo sólo escribo los que uds. quieran.

    sevemos

  9. aqui hay un gran solitario…..por lo tanto un gran narrador.Alquien que piensa mucho……tiene mucho para decir…..por observador….y el entorno no le pasa desapercibido.
    Alma de escritor….cuentista…..o contador de historias vividas,imaginadas o que te las narraron ??? No importa…….como sea.Lo que interesa es que la cosa va fluyendo.Y cuando el rio suena…AGUA TRAE.

  10. che, aaaaaaiiiii (por qué no se ponen un nombre más sencillo???), deposito el cheque dónde acordamos???

    sevemos

  11. me vas a abonar el elogio???? ohhhhhhh que mal recibis los MIMOS vos eh ???

  12. me vas a abonar el elogio??? tan mal recibis los Mimos vos ? ehhhhh????

  13. es una broma… es una broma… cuándo se van a dar cuenta de que NUNCA hablo en serio???

    sevemos

  14. y yo raras veces suelo hacerlo.Quién es el que habla en serio aqui???? vos???? yo???? lunis???? Tamaruca??? creo que todos macaneamos un poco para entretenernos y mostrarnos un poco los dientes.

  15. yo no hablo en serio, pero tampoco macaneo ni muestro los dientes. lo que ves acá de mi es lo que ven todos lo que me conocen y es lo que soy. no muestro todo de una, pero tampoco muestro cosas que no sea.

    como dice la canción:

    “yo soy así y me hago cargo
    nada ni nadie me puede cambiar”

    sevemos

  16. En realidad aaaiiiiiii, no me hace falta macanear ni impostar. Soy una delirante y no podría disimularlo. No me gastaría tampoco, sería mucho esfuerzo para nada.

    Che, nadie se juega con el cuento eh? Quien morirá primero? Por qué? En qué situación?
    A ver, hagan sus apuestas……

  17. Bueno, voy a arriesgar. Si ha de morir alguien importante, un protagonista, no puede morir ninguno de los más interesantes y que traen cola, en primer lugar, porque aún han de dar de sí, como María o Lautaro. Si he de arriesgar, diría que primero mueren o el caquero o Jennifer, en ese orden.
    Otra cuestión interesante es quién mata a quién y por qué…

  18. “…..y nada ni nadie me puede cambiar” Pensa eso que escribiste.

    Cambiar??? podemos todos cambiar.Porque el mundo en que vivimos exige cambio.Y aunque no te des cuenta vas evolucionando,mutando y eso es CAMBIAR.
    Otra cosa muy diferente es TU ESENCIA, que es lo que nos identifica a cada uno.Quizás te referias a tu esencia.Yo a eso lo llamo SER FIEL AL PROPIO INSTINTO (fIEL A MI INSTINTO).
    tA buenisimo ésto de intercambiar ideas, ideologias Y maneras de ver las cosas……..////
    Igualmente, aunque somos diferentes (menos mal no?)respeto tu manera de visualizar el mundo…..que es tu manera de pensar, de ser o lo que sea.Eso es lo que nos hace diferentes ( ver de distinta forma).Por eso las relaciones interhumanas son mágicas y algunas coinciden en un punto y otras jamás.Como las rectas paralelas que no se juntan jamas jejejejijiji….Yo no soy asi a mi me gusta alternar en la diversidad y algunas veces coincido y otras no, pero no por eso condeno o juzgo a otro.CADA UNO ES COMO ES PORQUE TIENE QUE SER ASI.

  19. Acepto y agradezco tus comentarios aaaaaiiiii (insito, no tenés un nombre algo más personal???) pero voy a recurrir a una ayuda para seguir con el tema:

    negro, si estas leyendo esto, podés decir vos como soy yo??? cha gracias.

    sevemos

    pd: ya se animo una… quien mas se anima a decir quien es el o la primero/a en morir???

  20. aaaaaiiiii: que complicada que sos…

    Sobre el final: (todavia no lei el cuento) taria bueno que se caguen muriendo todos por una bomba que acciona un niño de 6 años… y el único sobreviviente es “Mr. Pizza”

  21. CHAT

    Poio: tal cual
    Poio: la bomba iba en la pizza???
    MattuRock: ahi ta
    MattuRock la bomba iba en la pizza
    MattuRock: y el niño
    MattuRock: muta
    Poio: hace 2 dias que estoy tratando de subir ese puto post
    MattuRock: y se conviete en Mr. Pizza
    Poio: y se va escuchando coloco
    MattuRock: claro
    MattuRock: full
    Poio: lo acciona la bomba despues de escucharlo y por eso mata a todos???

  22. Yo también voy a arriesgar.
    Podría decir Jenifer o el caquero, pero no. Tengo otra teoría:
    Qué pasó por la mente de Martín Barrera y cuáles eran las incongruencias que decía ese demente despues la caída de María?
    Ella se acomodó la sandalia de su bello pie, cuando tropezó con su pierna mala y allí se produjo el “accidente”.
    Lo culparían a él, nuevamente!!! Y no a ella!!! que tenía bellos pies. Enloquecido de furia, pensó que debía apoderarse de esos pies para evitar un nuevo escarnio. Si, sin dudas debía tomarlos para no revivir aquel infierno…
    A su vez María, necesitaba un vehículo para acercarse a Lautaro, y a su vez un cuerpo para sublimar esa pasíón que la estaba consumiendo. Una pasión sórdida, sangrienta y voráz. Martín Barrera debía morir, asi estaba escrito en los designios que le fueron conferidos y ella sería sin dudas quien lo plasmara…

    Besos a todos

  23. Bien, ya se está poniendo bueno esto. Alguién más tiene su propia teoría??? todavía no terminé de escribir el capítulo así que todo puede cambiar.

    sevemos


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