A orillas de la ruta

-Yo que uté no haría dedo ahí, m´hijo
-¿Por qué, viejo, que hay de malo acá?
-Saben de ocurrir accidentes ahí, vió.

Eso fue todo lo que le dijo el viejo antes de desaparecer en un bosquecito del otro lado de la ruta, y después de estar ahí durante siete horas sin que pase ni un solo vehículo, Julio empezaba a dudar de que aquello fuera cierto. A eso de las seis de la tarde cuando el sol empezaba a declinar, apareció otro joven con una mochila de las que se fabricaban hacía 20 años o más, de esas con armazon metálico y de lona, que lo saludó al pasar y se puso unas 30 metros delante de él y se puso a hacer dedo. Quince minutos después una parejita se puso entre ellos dos y mientras la chica se sentaba en el cesped y jugaba con un diente de león, el chico se paró a orillas de la ruta a esperas de que pase alguien y los lleve. Con un movimiento de cabeza saludó a Julio, quien le devolvió el saludo con un movimiento de su mano.

Se ve que alguien va a pasar, sino no seríamos tantos haciendo dedo, pensó Julio, lo único que espero es que pare y nos lleve y no me deje clavado acá.

Mientras pensaba esto alguien más se puso detrás de él, y por los bolsos que llevaba, también estaba viajando a dedo. Apenas pasadas las ocho, con las últimas luces del día, ya eran nueve las personas que esperaban que pase un vehículo que los lleve. Primero, a unos 15 metros de la entrada a la ruta, había un grupito de tres chicas que llevaban más equipaje que el peso de ellas tres juntas. Luego venía el chico de la mochila antigua, la parejita, Julio, que descansaba sentado sobre su mochila, el tipo detrás de él con los bolsos y finalmente, unos 10 metros más allá, un hombre con tan sólo un bolso marinero al hombro.

A las ocho y diez dobló un viejo camión destartalado en la ruta, y para alegría de Julio, llevaba la caja vacía así que podría llevarlos a todos. No se percató de que las chicas de adelante no le hicieron señas, pero cuando notó que tampoco lo hacían los que estaban delante de él, se apresuró para levantar bien alto el pulgar de su mano y a hacerles señas frenéticas al camión. Éste comenzó a acelerar su marcha y Julio se dio cuenta de que no iba a frenar. Cuando llegó a la altura de la pareja y no disminuyó su velocidad, Julio bajó su mano y le dio la espalada al camión y se fue a sentar otra vez sobre su mochila. Notó que tampoco le hacían señas los dos hombres detrás de él y sin embargo lo estaban mirando fijamente. Antes de escuchar el ruido de algo que se rompía y el posterior chirrido que hacen las cubiertas sobre el asfalto al frenar de golpe, Julio tuvo la impresión de que todos los presentes le estaban clavando la mirada.

Julio saludó de pasada a un chico con la cara colorada de tanto acné que hacía dedo a orillas de la ruta, con la mochila a los pies. Se situó unos metros detrás del chico y se sentó sobre su propia mochila, en el mismo lugar donde una semana antes había sido golpeado en la nuca por la rueda trasera de un camión que se salió al cortarse los tornillos que la sujetaban. Todavía se veían en el asfalto las marcas que dejaron las cubiertas cuando el camión frenó de golpe.

Unos minutos después apareció otro joven con una mochila que debía tener unos 20 años de antigüedad, saludó a la pasada al chico con acné y se puso unos 30 metros delante de Julio a hacer dedo.

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Published in: on 26 junio 2007 at 16:09  Comments (10)  

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10 comentariosDeja un comentario

  1. Me gustó, pero no tanto como otrós.Creo que le faltó más intensidad.

  2. me hizo acordar a la escena de cementerio de animales (el libro no la pelicula) cuando el camionero revienta al pendejo.
    Tiene mucho de King este cuento poiex.
    Y lo digo en serio

  3. Guay….me gustado el cuento, está muy chulo! Saludos.

  4. Mna: coincido con vos… era una idea que estaba dando vuelta y la escribí así nomás, más que todo para que no se vaya y se desperdicie la idea.

    Pol: tiene algo de King… pero yo lo relacioné más con “Riding the bullet”. Aunque también tiene algo de esa escena.

    Yani: creo que sos nueva en casa así que bienvenida. Espero verte seguido.

    sevemos

  5. no lei riding the bullet.. es uno de los tres que me prometiste prestarme, junto con apt pupil y anarchy(creo que era) y que te rajaste antes de concretar ;)

  6. He de decir que el final no me sorprendió demasiado, pero no está mal.

    Sevemos poio!

  7. como será de previsible el final que hasta minutos antes de postearlo el cuento se llamaba: “uno de fantasmas” :P

    sevemos

  8. Por qué Gyula ??? ese nmbre noooooo.Ponele otro nombre por favor Poio………..pero ése nombre no le va a tu chico.
    besis.-

  9. le dejaste ése nombre ??? mañana 8 de julio es el cumple de mi amigo, el que vive en Rincon ….se llama Gyula (Julio)….si lo ves dale mis saludos….vive…..en la calle neuquen 165….detras de la comisaria……él es el Julio que conozco de ahi.
    besis

  10. Che a mi me gusto, es verdad el final no es muy impactante.
    Para mi se parece más a Riding the bullet que a Pet Sematary.

    Sigo subiendo…


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