La muerte silenciosa

Luciano Bagalone no sabía si estaba despierto o si todavía dormía. Era más bien como si hubiese despertado en el sueño de otro. Se tocó los brazos con la punta de los dedos y sintió como su hubieran miles de dedos tocándolo, o ninguno, o que eran otros lo que lo tocaban. La sensación era plancetera y repugnante a la vez.

Pero todas estas cosas Bagalone las sentía lejanas, como que no le eran propias, que eran sensaciones que le venían de otra persona, que se las decía al oido y de alguna forma se transmitían al resto de su cuerpo. La situación era confusa. De haber podido hablar, Bagalone hubiera dicho que se sentía “despertido” y que la sensación de los dedos tocándolo era “placegnante”.

Sea lo que fuera lo que estaba pasando, Luciano Bagalone sabía que no era nada bueno. Si no era él a quien le ocurrían esas cosas, le estaban ocurriendo a alguien muy cercano, a alguien a quien de alguna forma le debía su existencia.

Bagalone entonces se puso de pie, obligándose (obligándolo) a despertar. Caminó hacia la puerta de salida y a la pasar frente a la estufa la encontró apagada (encendida). Es gas (monóxido de carbono), pensó. Su primer impulso fue le de salir afuera y ventilar la habitación, pero una ola de recuerdos que no eran suyos, y a la vez si lo eran, lo asaltó. Recordó a los que traicionó y a los que lo traicionaron. Recordó a las mujeres que amó y que no lo amaron, y a las que lo amaron y él no amó. Recordó a las personas con las que jugó y a aquellas que jugaron con él. Todos recuerdos tristes y dolorosos. Recuerdos que no eran de él pero le pertenecían. Recuerdos que de una manera que no entendía eran los que le habían dado vida.

Y decidió que fueran propios o ajenos no los quería. No valía la pena seguir viviendo una vida así, aunque no fuera la suya. La puerta de salida estaba a un metro de donde él se encontraba. Abrirla significaría salvar su vida (la propia y la ajena). Algo le decía que no tendría dos oportunidades, sentía que ya no le quedaban fuerzas y las piernas no le responderían. Cerró los ojos y se dejó caer. Se vio (o lo vio al otro) seguir con esa vida. Sólo tenía que estirar la mano y bajar el picaporte.

El gas inundó toda la habitación. Luciano Bagalone murió con la cara a cinco centímetros de la puerta de salida. Tenía las manos pegadas a ambos lados del cuerpo.

Esa noche desperté justo a tiempo para apagar la estufa y ventilar la habitación antes de que el monóxido de carbono la inunde y me causase una muerte silenciosa.

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Published in: on 16 julio 2007 at 16:05  Comments (11)  

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11 comentariosDeja un comentario

  1. argh, se salvó
    tenemos que pensar otra cosa…

  2. BMenos mal, haelyn … buena intuición …. aunque a veces debe ser tentador abandonarse y dejarse llevar no?

  3. Como siempre, muy bueno. El día en que yo me muera quiero una muerte escandalosa. . .y que escandalice.

  4. La proxima vez lo embriagamos antes, nero.

  5. ¡Ay qué susto! ¡Dime que no te ha pasado de verdad! ¡Qué agobio leyendo!

    Un besito, me ha encantado… Márcalo en “favoritos” para tu recopilatorio ;-)

  6. Negro, Charly: ya intentaron embriagándome y sigo vivito y coleando…

    Luna: yo creo que no… abandonarse no lleva a nada, así qué para que dejarse llevar.

    Mna: con la muerte pienso como lo hacía el gran Jim: “la muerte, al igual que el nacimiento, ocurren tan sólo una vez en la vida. El primero me lo perdí, a la segunda no.” Pero no por eso la busco… ya llegará algún día y me abrazaré a ella.

    Tam: sep… es cierto, como casi todo lo que escribo de Bagalone. Igual ya no me acuesto más con la estufa prendida en la pieza… la dejo prendida en el comedor :P El libro ya está en marcha, con la lista final de cuentos. Ya en breve (apenas mi hermano me diga como va la cosa) daré noticias al respecto.

    sevemos

  7. Aisssss qué agobiooooooo!!!
    A mi es que las estufas de gas me dan mal rollo, yo uso una de esas de cuerpos con aceite.

    Me ha gustado chico, me ha gustado.

    Salu2

  8. ¿Bagalone ha muerto? Luciano, mi amor, me voy de vacaciones y… qué has hecho, Poio!!! Por qué me lo has matado??? Bueno, me alegro de que todo fuese una pesadilla y de que tu estés bien. Esa sensación de dejarse llevar por la dulce muerte me es familiar… en sueños. Siempre me he preguntado qué significará.

  9. no es la primera vez que muere, sonámbula. sólo que en esta el guacho me salvó la vida a mí y ahora estoy en deuda con él…

    sevemos

  10. Una dedua dificil de pagar Poito.
    Baga me esta agradando cada vez más y ya comprendo su existencialismo.
    Muy bueno el cuento.

    Sigo subiendo…

  11. ya comprendés el existencialismo de Bagalone??? yo llevo años soñando con él y todavía no sé que pito toca en este entierro…


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