Con las manos no

-¡Me voy a acostar con la primer puta que encuentre, vas a ver! -le gritó a su novia desde la puerta de entrada y salió cerrándola con un sonoro golpe. Por encima del portazo escuchó un “¡… de mierda!” que le gritaba su novia, pero se fue sin hacerle caso.

Amaba a esa pendeja, desde que la conoció su vida dio un giro de 180 grados, pero no se podía sacar de la cabeza a su nueva compañera de la oficina. Fue deseo a primera vista. Desde el primer instante que la vio se la imaginó besándole el cuello, mordiéndole los pezones, lamiéndole el sexo con esos labios carnosos que tenía, mientra que sus manos se quemaban en los rojos cabellos de su nueva compañera. Fue tanto el deseo, que tuvo que salir corriendo al baño para refrescarse y bajar la temperatura de su cuerpo.

Después de allí sólo tenía pensamientos para ella. Sus carnosos labios y su rojo cabello poblaban sus sueños. Hasta que una noche, mientras su novia se lo hacía con la boca, la llegar al orgasmo jadeó el nombre de la otra. Después vino una semana de explicaciones, peleas, perdones, nuevas peleas y más explicaciones, pero sobre todo una semana sin sexo. Hasta que esa noche se cansó y se fue a los gritos de sus casa amenazando con acostarse con un puta cualquiera.

Inconscientemente (o no) su paseo terminó en la zona roja de la ciudad. No pensaba cumplir su amenaza en realidad, pero igual comenzó a mirar a las mujeres con ojos deseosos; para que negarlo, le gustaban y mucho.

En una esquina la vio. En un principio pensó que era su compañera de oficina: la altura y la forma del cuerpo eran las mismas, pero sobre todo lo era su peinado y el rojo de sus cabellos. La fisonomía de la cara era distinta, y sus labios, aunque grandes, lo eran a causa de operaciones y no naturales como los de “la otra”, que era como llamaba su novia a su compañera desde aquel incidente. Pero a pesar de no ser ella, sintió ese calor dentro suyo subiendo hasta poner roja su cara y humedecer con su propio sudor sus prendas. No era su compañera de oficina, era una puta más de la calle, pero el deseo que sintió fue el mismo.

Sin pensarlo se acercó a ella y le preguntó:

-¿Cuánto?

La prostituta le dirigió una mirada que se le antojó sensual y le respondió:

-Para vos treinta pesitos, bebé.
-Te doy cien, pero tenés que hacer lo que yo te pida. -Y ante la mirada cautelosa, pero a la vez curiosa de la mujer agregó: No es nada raro. Sólo quiero que uses la boca y la lengua, sin que me toques con las manos.
-¿Y me das cien mangos por eso? Como quieras, bebé. ¿Tenés un depto o vamos a un telo?
-No. En mi casa no se puede.
-Entonces paremos un tacho y vamos a un telo que está acá a diez cuadras que te va a gustar.
-Bueno. Pero rápido.

En la otra esquina pararon un taxi. La prostituta empezó a indicar para donde iban, pero la interrumpió de golpe dirigiéndose al taxista:

-Aquí tiene cincuenta pesos. Conduzca para cualquier lado o quédese acá mismo y observe. Ya no aguanto más -y agarró a la puta por los cabellos y la besó en los labios.

Ésta intentó en un principio apartarse, pero los cálidos besos que le daba y las caricias con que la desvetía la exitaron y se dejó arrastrar por su misma pasión. Quiso desabotonarle la camisa, pero enseguida la detuvo, diciéndole, entre jadeos: Con las manos no.

Mientras se desvestía, la puta recorría con la boca y la punta de su lengua cada nuevo centímetro de piel que descubría. Se entretuvo por un tiempo con sus pechos, besándolos, lamiéndolos y mordiendo con suavidad sus pequeños pezones. Después siguió bajando, besando y lamiendo su plano vientre. Le tironeó con los dientes el vello y el dolor intensificó sus jadeos. Tenía sus manos envueltas en los cabellos de la prostituta, y entre jadeo y jadeo suepiraba siempre el mismo nombre. La prostituta enseguida se dio cuenta de que era el nombre de la mujer que suscitó tanto deseo, y la miró con complicidad, como diciéndole: “Que boluda, no sabe lo que se pierde.” Y ella misma se perdió entre sus piernas.

Cuando llegaron al clímax, la prostituta levantó la cabeza para ver como ella se retorcía de placer, arqueaba la espalda y echaba rígido el cuello hacia atrás. Sus miradas se cruzaron, sus bocas se desearon, y todo el sabor del éxtasis que aún le quedaba a la puta en los labios y la lengua se fue diluyendo en sus bocas hasta que sólo sintieron el sabor húmedo de sus lenguas.

Cuando terminó de relajarse se vistió con prisa, sacó un billete de cien de la cartera y lo dejó sobre el asiento. Como si hiciera falta dijo gracias, bajó del taxi y volvió a su casa.

El taxista, que después del espectáculo ardía de exitación, le dijo a la prostituta:

-Tengo cincuenta mangos, ¿vamos a ese telo?

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Published in: on 20 septiembre 2007 at 16:55  Comments (23)  

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23 comentariosDeja un comentario

  1. Muy bueno Poio!!!!

    Me ha encantado, la frase final del taxista está genial colocada, rompiendo con la “tensión” del momento.

    Muy bueno, repito.

    Salu2

  2. Jajaja, el gremio de los taxistas queda un poco mal parado, ¿no? Bueno, a ella le salió redonda la noche: en vez de 5 tipos, sólo con 2 obtuvo el mismo beneficio.

    ¡Un apretón de manos!

    (Es que cualquiera te envía un beso en este post, aish)

  3. Yo pienso lo mismo que la puta “Qué boluda, no sabe lo que se pierde!”
    Me encantó, como siempre Poio
    Luna

  4. Unas letras con mucha sensualidad y mucho calor.

    creo que la frase que me pasaste es correcta ” el/ella se lo pierde.

    Un abrazo

  5. Me gustó mucho. Una historia real (ya sabes que me gustan esos relatos de la vida diaria)… La verdad que sí, ella se lo pierde :P

    Un beso dulce

  6. Gracias a todas por los comentarios :P

    Pero quiero aclarar algo que veo a Tamaruca se le pasó de largo y no sé si al resto también. El protagonista de esta historia en realidad es LA protagonista: es una mujer. Es decir, es una historia de lesbianas, tal vez influenciada por la que vive dentro mio (y hablo en serio). Es cierto que el sexo del protagonista se esconde todo el tiempo para dar la idea de que es un tipo caliente con su compañera de trabajo, pero esa era presisamente la idea. Pero al final del cuento, en la parte en la que llegan al orgasmo, se descubre el verdadero sexo del protagonista (“Cuando llegaron al clímax, la prostituta levantó la cabeza para ver como ella se retorcía de placer…”).

    Tal vez no logré lo que me proponía, la verdad es que nunca me convenció mucho el cuento, presisamente porque no sabía si había logrado transmitir bien la idea o no.

    Bue, sólo quería aclarar eso…

    sevemos

  7. Wow! la verdad es que me paré en esa frase para releerla, pero me pasó lo mismo, había dado por sentado desde un principio que era un hombre… y me costó pillar “el juego” a la primera
    Me parece un relato muy bueno, Poio! ;-)

  8. Gracias, Sor Tea, pero eso me sigue indicando de que no logré lo que buscaba con el cuento :-(

  9. mmm sí, es un relato genial con un final sorprendente aunque… quizá no ha quedado suficientemente explicitada la idea… ¿quizá si sustituyes “ella” por “aquella mujer”?
    (me perdone la osadía)
    :)

  10. Ahora que releo el cuento con más atención hay otro indicio; es cuando haba de sus pezones y sus pechos
    Igual, yo sabía con antelación quien te había inspirado el cuento asi que lo mio no vale

  11. Botón: jajajaja, no, ni bosta te perdono :P

    Luna: hay otras más me parece, pero con la del final pensé que era suficiente. Y en casa todo vale, lo sabés bien ;-)

    sevemos

  12. Yo sí que lo pillé ;)

    Un beso dulce

    PD: Aunque no conozcas la banda (es un grupo español), puedes pinchar en el enlace de abajo y escuchar la canción…

  13. ¿Cómo terminó la suerte del taxista? ;)

    Saludos

  14. Curioso… todos (yo incluido) damos por sentado que se trata de un hombre en cuanto dices “su novia”. Cuando llegué a la parte del taxi también tuve que releerlo y me pareció confuso. Pero no lo es.

  15. Yo también lo pillé! de hecho, no sé por qué había algo que desde el principio me hacía sospechar, quizá intuición femenina, jajajja.

    Salu2

  16. Sip, yo también lo pillé.¡Uy me encantan tus cuentos!

  17. En realidad, lograstes tu cometido, me di cuenta muy cerca del principio, no preguntes porque, pero para mi fue una pista, no se si intencional la siguiente:

    Desde el primer instante que la vio se la imaginó (…)lamiéndole el sexo con esos [b]labios carnosos que tenía[/b]

    La razón? un hombre no habla de si tiene o no labios carnosos.

    (Pasate por mi blog, soy nuevo, pero estoy aprendiendo a manejarlo).

    Chau.

  18. Como no salen los enlaces a la primera, antes te advierto de que el siguiente comentario llevará una dirección, para que mires tu spam :p

  19. Si su tiempo se lo permite, tenga Ud. a bien pasarse por la siguiente dirección:

    http://myvalhalla.wordpress.com/mi-refugio-paralelo/premio-blog-solidario/

    Y después disponga como crea conveniente.

    Besos desde Valhalla

  20. Ja ja ja

    Pues salió…

  21. poio, la verdad es que se prestaba aconfusiones el texto pero a la segunda lectura te quedas con la sensacion de que no es un hombre.

    asi que compañero Con las manos no.

  22. Dulce Locura: bien ahí entonces :D

    Persio: bienvenido y creo que con 50 mangos la habrá pasado bomba :P

    Grampus: que alegría verte por casa de nuevo :D La idea de “su novia” era presisamente confundir, con la idea de aclarar al final y que se de vuelta la torta (sin doble intención :P ). No sé si quedó claro o no, pero ahora me conforma un poco más el cuento.

    Carabiru: esa nunca falla :P

    Mena: sos la 3ra que dice que sí así que me estoy entusiasmando de nuevo :D

    Topgat: bienvenido a vos también. Y sí, esa es una de las pistas. Lamento no poder pasar por tu blog porque no dejaste la dirección :S

    Sonja: esa es la actitud que a Venom le gusta ;-)

    gracias a todos por los comentarios.

    sevemos

  23. Lo dejo ahora, http://topagt.wordpress.com


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