Diario de una chica humillada

Un cuento largo en dos partes, basado en hechos reales, donde toco un tema que hasta ahora no había tocado. Pero no cuento nada para no quemárselos. Espero les guste.

mujer-escribiendo.jpg

3 de Octubre
Querido diario: hoy conocí a un chico increíble. Bueno, tan chico no es, tiene 10 años más que yo, pero eso no es lo que importa. Cómo describírtelo, querido diario. Es divertido, inteligente, un poco loco sí, pero es hermoso. ¡Y como besa! Porque me besó. Pero no sólo eso, me comió con la boca. Y yo me dejé comer, no podía decirle que no. Y sus manos… todavía las siento apretándome los senos, agarrándome el trasero y apretándome contra su coso duro. Si no hubiéramos estado en la calle, delante de todo el mundo, le hubiera permitido que me haga el amor allí mismo. No veo la hora de volver a verlo.

5 de Octubre
Querido diario: hoy lo vi de nuevo. Charlamos un rato, no se de qué, yo sólo le miraba la boca y deseaba que me besara de nuevo. Fui a comprar cigarrilos, habré tardado unos 10 minutos, y cuando volví lo vi abrazado a otra chica, besándola como lo hizo conmigo hace 2 días. ¡Hijo de puta! No sé porque me enojo; al fin y al cabo no somos novios ni nada, ¿no? Pero no deja de ser un hijo de puta por hacerme esto. Posta que no lo vuelvo a ver más.

6 de Octubre
Sé que te prometí no volver a verlo, querido diario, pero no aguanto las ganas. Voy a ver si lo encuentro por ahí.

7 de Octubre
Anoche hicimos el amor, pero fui una boluda y lo arruiné. Otro día te cuento.

11 de Octubre
Hola, diario; acá estoy de vuelta. No pensés que em olvidé de vos, sólo que no puedo sacármelo de la cabeza y menos olvidar aquella noche. Dejame que te cuente.
        El sábado fui al lugar donde lo conocí y allí estaba, con sus amigos, como siempre. En ese momento pensé en pegar la vuelta y volverme, pero él me vio y vino hacia a mí. Iba a decirle “hola”, pero me puso un dedo en la boca haciéndome callar. Después me tomó fuertemente de los hombros y me atrajo hacia él y me besó. No me resistí nada. Me dejé envolver en su boca, acariciar por su lengua, mojarme con su baba. No sé durante cuánto tiempo me besó; el tiempo no corría para mí. Cuando nos separamos me dijo: “Vamos a tomar unas birras, dale” y fui tras él.
        Nos tomamos 3 cervezas sentados en la vereda, yo estaba por comprar una cuarta, ya estaba medio borracha pero él quería más, pero me frenó y me dijo: “Vamos a casa. Allá las venden más barato”, y se puso de pie y empezó a caminar sin siquiera fijarse si yo lo seguía. Y obviamente yo lo seguí.
        Caminabamos uno al lado del otro, sin tocarnos, sin hablar. Él canturreaba algo de vez en cuando; desafina horribe, pero a mí me parecía re romántico que cantara para mí. Bueno, yo creía que cantaba para mí. A mitad de camino pasamos frente a una parada del colectivo que me lleva a casa; uno estaba a punto de salir. Y como una boluda le dije: “Bueno, hasta acá te acompaño.” Apenas me miró y me dijo: “Vos te lo perdés”, y siguió caminando.  Me quedé mirándolo sin saber que hacer, si mandarlo a la mierda o correr tras él. A 7 o 8 pasos de donde yo me quedé parada, el muy puto se paró frente a una mina que estaba sentada en un banco leyendo algo y le dijo: “Che, estaba yendo a casa tomar unas birras con ella pero ahora no quiere ir. Vos te prendés?” ¡Y la muy puta se levantó para acompañarlo! Eso me hizo reaccionar. Corrí hasta donde estaban ellos y a aparté a la puta esa de un empujón. Lo tomé a él de la cintura y le dije a ella: “Él está conmigo, entendiste?” Él, riéndose, le dijo: “Bue, será en otra oportunidad, bebé. Sevemos.” Y separándose de mí se puso a caminar de nuevo y me dijo: “Dale, apurate, me cago de sed.” Y yo me apuré.
        Compramos 6 cervezas más (me hizo pagar la mitad y el vale por los envases) y fuimos a su departamento. Todo lo que había adentro era era un colchón el piso, su ropa apilada contra la pared y un viejo sillón de dentista en una esquina, lleno de polvo y con el tapiz de cuero roto por todas partes.
        Nos tiramos sobre el colchón y empezamos a beber. Hablamos giladas, haciéndonos los cultos. Estaba terminando la primera botella (cada uno tomaba de la suya -para que no se calienten- y él ya estaba terminando la segunda) cuando se me ocurrió sacar de la mochila la cámara de fotos. Esto lo animó más, y en seguida empezó a posar para mí. Me gasté todo un rollo sacándole fotos. Cuando se acabó lo cambié por otro, pero a él ya le aburría que yo lo fotografiara y me la quitó de las manos y se puso a sacar fotos él. Le sacaba fotos a sus manos, a sus pies, a una mancha en la pared, a una telaraña en la esquina de la ventana. Nunca dirigió la cámara hacia mí, me hablaba, pero era como si yo no existiera.
        Cuando acabó con el rollo me devolvió la cámara, aburrido ya de ella, y se tomó de un solo trago lo que le quedaba de cerveza en la botella. Era la tercera. Vio que yo apenas había tomado algo de la segunda mia y me dijo: “Mierda que sos lenta para el trago.” “Me voy”, le dije yo. “Bueno”, me dijo, “me pongo las zapatillas y te acompaño.”
        A la vuelta de la casa estaba la parada, ya era tarde y él me dijo que no sabía si pasaban bondis a esa hora. Llegó una señora a la parada y nos dijo que tenía que pasar el último de la noche todavía. Mientras lo esperabamos no hablabamos, él sentado en el banquito y yo de pie dándole la espalda. De repente siento como me toma por la cintura, me da vuelta para que lo mire y antes que pueda hacer o decir algo posa su boca sobre la mia y me penetra con la lengua como no había hecho hasta entonces. Me levantó del piso sin dejar de besarme y me alejó un poco de la parada, encerrándome entre él y un paredón. En el momento que comenzó a besarme yo perdí el dominio de mí misma y me dejé arrastrar por él otra vez. Estando como estaba, entre al pared y él, con su lengua enredada en la mía y mis manos entralazadas en su pelo, sin vía posible de escapatoria, vi la llegada del colectivo como una salvación. Contra mis propias fuerzas lo separé de mí, le dije que me iba y me encaminé hacia el colectivo. “Esperá”, me dijo, y me agarró de una mano y me llevó de nuevo contra él y la pared. Pero esta vez no se dedicó sólo a besarme sino que metió una de sus manos entre mis piernas masajeando con fuerza con los dedos mintras que con la otra me levantó la blusa y el corpiño dejando uno de mis pechos al aire que empezó a besar allí mismo, delante de todos. Todo esto pasó en 15 segundos, 20 a lo más, y cuando me soltó me dijo: “Andate ahora si querés” y empezó a caminar hacia su casa. Fui tras él.

Continuará…

La imagen de ilustración salió de acá.
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Published in: on 23 noviembre 2007 at 18:27  Comments (21)  

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21 comentariosDeja un comentario

  1. Oye, eso de Sevemos. . . ¿Serás tú?¿O es Bagalone?

  2. Nah, sea como sea, me gustó tu cuento. ¡¡¡Sigue escribiendo!!!

  3. Hola!!! Me he pasado por tu blog! Esta muy bien

    Estamos haciendo un ejercicio en el que hemos de lograr poner en marcha un blog sobre un tema especifico. Necesitamos visitas, comentarios, que nos linkeen etc Agradecería ayuda por vuestra parte. Mil gracias!!!!!!!!!!

    http://www.calcetinest.wordpress.com

  4. Que buena pregunta, Mena, que buena pregunta.

    Carmen: bue, ya pusiste vos el link, así que ahora esperá a que te lluevan las visitas :D

    sevemos

  5. Che, muy bueno, espero la segunda parte.

  6. uhm … hasta el momento esta bastante bien

  7. Tiene buena pinta… No tardes, que nos dejaste con la intriga ;)

    Un beso dulce

  8. Más alla de como termine este cuento, creo que hay que resaltar lo vulnerables que nos ponen a todos ciertos sentiminetos.
    En el caso de ella, bueno, la falta de dignidad y la mendicidad que manifiesta ante ese amor que en realidad no parece ser tal.
    En el caso de él, peor todavía, perder todos los escrúpulos y convertirse en un hombre vil, en pos de un dominio sobre otra persona, para que? Tal vez para nada. …. O para que los demás digan que es re-banana?

  9. Eh, coso ¿Eres tú?, la duda me carcome. . .

  10. che me tenes intrigadisíma, para cuando la segunda parte????

    UN besote

  11. Lunis:

    he conocido a muchas mujeres a las que ‘la falta de dignidad y la mendicidad que manifiesta…’ les encanta y, en al menos un caso, las excita.

    No se cómo será al revés, yo no soporto una mujer sin dignidad.

    ¿qué opinás? ¿es tan así o soy yo que conozco a todas las reviradas?

  12. Te cuento como lo veo: como te decía, muchas veces los sentimientos nos ponen vulnerables y eso nos pasa a todos: hombres y mujeres.
    Muchas veces el “basta” tarda en llegar y seguimos dando una y otra oportunidad aún sabiendo que es una reverenda huevada; hasta que por fin llega el “se terminó”
    Claro, que esto no sucede con todos … como dice la canción “todos tenemos un amor que nos complica la vida….”
    Igual, te confieso, que cuando el sentimiento es fuerte, pienso que siempre es preferible un minuto de amor antes que cien años de orgullo. Esta teoría es absolutamente personal y refutable

  13. Topa: en breve :S

    Pajarito: bienvenida. pero debo advertirte que en casa las cosas siempre siempre puede empeorar.

    Dulce Locura: estoy en eso :S

    Luna: así que preferís pasar por boluda que como hija de puta???

    Mena: eeee….

    Lumínicus: pronto, pronto :S

    Negro: qué tenés que andar ventilando intimidades??? :P

    Luna de nuevo: de todas las canciones que podrías haber elejido para ilustrar tu comentario tuviste que elejir una de… la mosca???

    sevemos

  14. Poio, ni una cosa ni la otra. Soy buena mina, el que se confunda se lo pierde.
    Poio de nuevo: jejejejeje … sabía que ibas a saltar con eso!

  15. Como diría Marge Simpson ¡¡¡Hmmmm. . .!!!

  16. acabo de descubrir tu blog ,me perece muy bueno… la historia engancha, que intriga…!!, reconozco que me cabrea como mujer esa falta de dignidad… ufff,no lo puedo evitar.
    esperaré con ganas la segunda parte !!

    un saludo.

  17. Bienvenida a casa, Nara. Reconozco que a mí también me cabrea como hombre.

    sevemos

  18. gracias por la bienvenida, la verdad es que hace tiempo que estas en mi google reader XD

  19. entonces ya sabrás que no exagero cuando digo que todo puede empeorar :P

  20. en mi opinion amix aunke me dejaste kon la intriga eres una perdida hablar asi komo lo haces una mujer arrastrad se keda chika tu lado por k tu eres una puta al hablar asi kon eso solo te retractas de ser una perra k mas puedo decir

  21. Gisela, es ficción, los personajes “casi” que no son reales, y está escrito por un hombre, yo, o sea, te puedo sonar a machista, pero a “puta perra reventada” jamás :P

    Y aprendé a escribir bien, nena!!!

    sevemos


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