Hoy tengo ganas de… Pachanga!!!

Feliz cumple, Viejita!!!

;-)

Published in: on 28 junio 2008 at 0:43  Comments (9)  

Crónicas del Ángel Gris

Dormir en el barrio de Flores es una experiencia notable. Todos sabemos que allí se sueñan cosas muy extrañas. Las causas de éste fenómeno han sido examinadas por tratadistas de toda laya.

Los meteorólogos, astrólogos y vendedores de elíxires han creído explicar el asunto sosteniendo que los cuerpos celestes y los vientos cruzados ejercen fuertes influencias en las mentes soñadoras.

Los médicos y sacamuelas insisten en que la culpa es del ruido provocado por los automóviles y las bandas de patoteros que noche a noche recorren la barriada tirándole piedras a la luna.

Naturalmente, estas teorías no seducen a los Hombres Sensibles. Estos prefieren creer en la responsabilidad del Ángel Gris. Y en realidad, apenas cabe dudar de que el Ángel reparte sueños desde el anochecer hasta el alba.

Tiene una canasta llena. Allí hay sueños para todos.

Sueños rosas para las ingenuas de la calle Artigas. Sueños blancos para los pibes y sueños rojos para los violentos.

Hay sueños agujereados de despertares. Hay sueños sin sueños que son como una larga cinta negra. Y sueños usados para los que siempre sueñan lo mismo.

Sueños frescos, sueños maduros. El Ángel tiene sueños buenos y malos. Tiene uno tan terrible que si uno no despierta a tiempo, se muere. Tiene otro que dura cinco días y cinco noches. Y tiene un sueño tan corto como un suspiro: quien lo sueña, sueña que suspira.

El Ángel Gris elige sueños para cada uno de los que se atreven a dormir en Flores.

Sin embargo, hay quienes se han atrevido a negar este hecho indiscutible. Me estoy refiriendo a los Refutadores de Leyendas, una abominable secta racionalista de Villa del Parque.

Se trata de individuos terribles. Pasan la vida haciéndose contar viejas historias y mitos para luego demostrar su falsedad.

Alguien les dice: “En Flores hay un joven que vuela. Se llama Luciano”. Ellos, en lugar de mirar al cielo, se ponen a razonar implacablemente. “Los hombres no vuelan. Luciano es un hombre. Luego, Luciano no vuela.” Los Refutadores de Leyendas no se limitan a demostrar que el mundo es razonable y científico, sino que también lo desean así. (Este es seguramente su peor pecado.)

Los miembros de esta sociedad mantienen una constante polémica con los Hombres Sensibles de Flores y los hostilizan con teoremas perfectos y demostraciones olímpicas.

Pero los Hombres Sensibles no creen en ninguna razón que no los haga llorar, y entonces le hacen pedorretas a los Refutadores de Leyendas.

Crónicas del Ángel Gris
Alejandro Dolina

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Published in: on 24 junio 2008 at 3:32  Comments (12)  

El trabajo… ¿dignifica?

-Chau, Fran.
-Chau, tío Luchano. ¿Anone vas?
-A trabajar.
-Ah. ¿Tenés un chabajo vos?
– :S

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-Tío, ¿vos tiabajás?
-Y sí, Nico. Doy clases en la escuela.
-Pero yo digo un tiabajo de verdad.
– :S

Published in: on 18 junio 2008 at 16:30  Comments (16)  

Gardel mentía

Un 12 de Junio de 1977 nací yo. Eso significa que hoy estaría cumpliendo 31 años. El zorzal cantaba: que veinte años no es nada. Pues me atrevo a decir más: Treinta y un años no son nada :D

Pondría algo más divertido, una canción o alguna foto, pero no tengo ganas ni de una cosa ni de la otra. Además son la una de la mañana y me estoy cayendo del sueño :S

sevemos

Published in: on 12 junio 2008 at 1:12  Comments (25)  

Historia de un Círculo y un Cuadrado

En la página de un libro de geometría que había firmado Comberousse se encontraban un Cuadrado y un Círculo. Como el libro era poco consultado, los dos se aburrían y generalmente disputaban.

-Yo soy más grande –decía el primero-, pues un círculo es un cuadrado cuyos ángulos han sido recortados.

-Es todo lo contrario justamente –replicaba el segundo-, pues un círculo es un cuadrado en el cual se ha soplado y así se ha hinchado.

Como no podían ponerse de acuerdo sobre la superficie, pasaron a hablar de la belleza.

-Yo soy el símbolo de la solidez –decía el Cuadrado. –La igualdad de mis cuatro lados y sobre todo mis ángulos, mis ángulos de ochenta grados (este cuadrado no era muy sabio), confieren a mi figura una armonía vigorosa y segura.

El Círculo respondía:

-En la solidez que tanto alabas, no veo sino vulgaridad. Tu vigor primario no me seduce nada. Te considero como una medida de superficie y nada más. En cuanto a mí, de todas las curvas soy la que mejor está hecha. Los astros adoptaron mi contorno, los artistas siempre recurrieron a mi curvatura y los hombres andan alrededor de mí pues, como sabes muy bien, nada conmueve tanto su carne como el orgulloso hemisferio de un trasero o seno femenino. En lo que se refiere a utilidad –prosiguió-, mi superioridad en este dominio es absolutamente segura. Soy la rueda, y habría que ser loco, convendrás en ello, para no admitir que la rueda lo es todo.

-Si no es todo, es sin embargo mucho –reconoció el Cuadrado-, pero yo presto también algunos servicios. Soy la base, créeme, de los edificios más durables.

El Círculo se encogió de arco.

-Tu eres estático y lo que no se mueve muere, así lo señalan las estadísticas. Yo soy movimiento y en ese terreno soy irremplazable. Si las ruedas de las carretas fueran cuadradas, creo en verdad que sería difícil hacerlas avanzar.

Y así reñían durante días enteros. Nadie se atrevía a ponerlos de acuerdo; habría sido un problema tan arduo y vano como la cuadratura del círculo.

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Published in: on 8 junio 2008 at 11:21  Comments (16)  

Esos ojos – Tercera parte

Anteriormente en Esos ojos…

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Las luces de la sala de la clínica donde se hallaba Camarena rebotaban en las blancas paredes sin decoraciones y hacían de su estadía allí un martirio. El único toque de color lo daba el uniforme celeste de la enfermera que lo atendía en esos momentos, pero la palidez de su rostro sólo hacía más tétrico el cuadro. ¡Si tan sólo hubiese habido una ventana en esa habitación para que entrase la luz del sol…!

Camarena no podía precisar cuanto tiempo llevaba encerrado en esa habitación, pero estimaba que por lo menos una semana había transcurrido desde que se cayó por la ventana del segundo piso de su casa. No recordaba nada de lo sucedido aquel día, y su mente era una paleta de colores cuando intentaba recordar algo. Por momentos todo se le ponía amarillo, para tornarse anaranjado y terminar en rojo, para volver a ponerse amarillo otra vez. Lo que sabía lo sabía por lo salido en los diarios. Al día siguiente, en La Voz del Interior salió en primera plana la noticia de su accidente bajo el título: “Se le acabó la suerte.” Varios medios nacionales vinieron a cubrir el hecho y montaron guardia durante varios días frente al Hospital de Urgencias, donde fue derivado en primera instancia, hasta que sus patrones lo trasladaron a la clínica privada en la que se encontraba, propiedad de la familia Robisco.

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Published in: on 1 junio 2008 at 19:33  Comments (13)