El eje de su existencia

Después de años de duro trabajo la investigación había llegado a su fin. Atrás quedaban ya tantas frustraciones, muertes y dolor. Wally Castro, el hombre que movía todos los hilos en el hampa de la ciudad, finalmente estaba esposado frente a él. Tenía todas las pruebas que necesitaba para encerrarlo de por vida; podía levantarle más de 40 causas por tráfico, asesinato o violaciones. Pero el motivo que llevó a hacer del encierro del mafioso el eje de la existencia de Lucas Valdemar era la pequeña Flor, de tan sólo cuatro años, que Wally había secuestrado, torturado, violado y asesinado quince años atrás. En todos esos años de estar tras los pasos del mafioso tuvo más de una oportunidad de acabar con su vida, pero confiaba ciegamente en la justicia y sabía que tarde o temprano daría un paso en falso, y allí estaría él para hacer que su caída fuera aún más estrepitosa. Fueron muchos años de paciencia infinita, juicios frustrados, donde su propia vida estuvo en juego más de una vez, luchando no sólo contra la mafia sino también contra la corrupción que invadía su propio departamento. Pero la imagen de la pequeña Flor estaba siempre presente en su mente, y la promesa que le hizo a María, la madre de la nena, de que el culpable algún día pagaría su pecado. Finalmente podría mirar a los ojos de la mujer y decirle sin vergüenza alguna que el dolor cesaría. Fue por eso que a la primera persona que llamó fue a ella, para avisarle que por fin había atrapado a Wally Castro y que estaba en el local de comidas del mafioso, y que se apurase en llegar porque no tendría otra oportunidad de estar cara a cara y a solas con el asesino de su hijita.

Lucas realizó la operación sólo con la ayuda de su compañero Marko Rodríguez y a espaldas del departamento policial, por miedo a que se filtrara información y llegase a oídos del capo mafioso. Por eso estaban ellos dos solos, esperando a que María llegase y tuviera su tiempo a solas con Wally antes de trasladarlo a la penitenciaría. Creía que ella merecía tener la oportunidad de mirar a los ojos al hombre que había arruinado su vida y que él viera el vacío que dejó en los de ella después de tantos años de lágrimas derramadas. Pasados quince minutos de que hizo la llamada, Lucas salió a ver si había alguna señal de María, ya que no podría retener más tiempo al sujeto si no quería que lo liberasen horas más tarde por tecnicismos legales. Volvió a llamar a la mujer quien le dijo que en cinco minutos llegaba y regresó a la cocina del restaurante, que era donde tenían apresado a Wally Castro.

Lo primero que notó cuando entró en la cocina era que no había nadie dentro y que tampoco había signos de violencia por ningún lado. Se negaba a creer lo que era la respuesta más posible a la situación. Pensó en que tal vez Marko trasladó a Castro al penal, que el mafioso se liberó y se llevó a su compañero de rehén, que los demás hampones de la ciudad llegaron a rescatarlo, pero ninguna de estás hipótesis se conjugaba con lo que veían sus ojos y con la realidad frente a él. La cocina tenía una sola puerta de entrada y él no se había alejado de ella más de dos metros cuando salió a llamar a María y por esa puerta no había entrado ni salido nadie salvo él mismo. Las únicas otras aberturas en la cocina eran unos ventiluces en la pared posterior, y aunque una persona delgada podría pasar por ellos, estaban fuertemente protegidos con una reja y tela mosquitera, así que por ahí tampoco pudo salir ni entrar nadie. Además él tenía un buen oído y no había escuchado nada extraño proveniente de la cocina, así que la única opción que le quedaba era la que él más temía: su compañero Marko Rodríguez era otro de los hombres comprados por Wally Castro y lo había ayudado a escapare. Vencido por la traición, Lucas se dejó caer al piso, con lágrimas en los ojos y temblores en todo el cuerpo. Comenzó a gritar el nombre de su compañero con todas sus fuerzas: “¡Marko! ¡¿Por qué, Marko?! ¿Por qué?”

Lucas se dio cuenta de que no debía dejarse vencer por la desesperación y que debía salir tras los hombres enseguida, antes de que se alejasen demasiado. Ya arreglaría cuentas con su compañero; la pregunta ahora era por dónde habían salido. La respuesta también era una sola; tenía que haber alguna otra salida de la cocina, oculta en algún lugar. Notó que la puerta del frigorífico estaba abierta, y hacia allí se dirigió. Efectivamente, en la pared posterior y oculta por varios cortes de carne, una puerta daba a un largo pasillo bien iluminado por tubos fluorescentes.

Lucas se adentró en el pasillo, arma en mano, llamando a los gritos a Marko; quería que su compañero supiese que iba tras él. Se adentró veinte metros en el pasillo hasta que se topó con una puerta de madera a su derecha. El pasillo continuaba unos metros más y terminaba en otra puerta enrejada que estaba semiabierta y por donde se colaba la luz de la calle. Asió el picaporte de la puerta que tenía a su lado y comprobó que estaba cerrada. Entonces corrió hacia la puerta del fondo, convencido de que por ahí habían huido Wally y Marko.

En el momento que bajó su arma para abrir la puerta metálica que daba a la calle, Lucas vio una imagen vagamente reflejada en la puerta y una sombra que se le abalanzaba por detrás. Se movió justo a tiempo para evitar que Marko lo golpeara con su arma en la nuca, aunque no pudo evitar que lo hiciese en el hombro. El golpe y el movimiento brusco que hizo para esquivar el ataque de su compañero, hicieron que Lucas cayese al suelo y se le cayera el arma de las manos. Por entre las piernas de su compañero vio que el asesino de la pequeña Flor se escondía tras el marco de la puerta que él mismo había desechado; había caído en uno de los trucos más tontos que conocía.

Antes de que su compañero pudiese asestarle un nuevo golpe, Lucas lo agarró de una de las piernas y lo hizo caer al piso también. Marko le apuntó con su arma, pero Lucas lo golpeó en el brazo e hizo que el disparo saliese en otra dirección. Lucharon ambos en el piso hasta que Lucas logró ponerse encima de Marko. Entonces un disparo sonó detrás de ellos y ambos cesaron en su intento de acabar con el otro.

Lucas cerró los ojos imaginando la situación: Wally Castro había agarrado su arma cuando se le cayó de las manos y había disparado contra él. Afortunadamente debió fallar en su intento porque no sentía ningún tipo de dolor, pero ahora tenía un motivo más del que preocuparse: había dos tipos armados junto a él que lo deseaban muerto.

Giró sobre sí mismo para poner a Marko entre él y Wally, pero su traidor compañero no ofreció ninguna resistencia. En los ojos de Marko Rodríguez Lucas sólo vio desazón y una negrura que indicaba que todo había terminado. Sin embargo Marko no estaba muerto. Lucas se dio vuelta para ver que era lo que había sucedido entonces y vio a Wally Castro muerto a sus pies, boca abajo, con un disparo en su espalda. Unos metros más allá María, la sufrida madre de la pequeña Flor, sostenía en sus manos, todavía humeante a causa del reciente disparo, el arma de Lucas. El hombre que le había prometido a esa mujer llevar a la justicia a la persona que le había causado tanta desdicha no vio en ella alegría por lo que acababa de hacer, pero podría jurar que era la primera vez que no la veía triste.

Marko aprovechó esta distracción para escaparse del lugar, arrastrándose a través de la puerta que daba a la calle, pero Lucas reaccionó rápido y cerró con una fuerte patada la puerta apretándole la mano a su compañero y rompiéndole todos los dedos. Marko gritó de dolor y Lucas le asestó una patada en la cabeza que lo dejó inconsciente al instante; ya se encargaría la justicia de hacer pagar a su compañero por su traición. Ahora había alguien que necesitaba más de él, una madre que tras penar durante quince años por fin había visto vengada a su pequeña hija.

Published in: on 17 agosto 2008 at 17:45  Comments (31)  

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31 comentariosDeja un comentario

  1. Ya sabía yo que w. tenía algo raro…

    Bastante bueno poio, has tenido mejores.

  2. María le puso a la situación todo el sentido práctico. Que justicia ni que demonios! lo cagó a tiros y listo. Igual hacía 15 años que no tenía nada que perder….

  3. La gente corriente y buena se golpea contra la perra vida y cada uno escapa por dónde puede.
    Me gustan tus historias, esta también.

  4. nadie mejor que la madre para llevar a cabo esa venganza !!

    besos poio.

  5. Muy bueno, cuando leo que vuelve a la cocina y la encuentra vacia, esperaba que el cuento tomara un camino más fantastico o psicologico…pero asi estuvo bueno.

  6. Negro: ya lo sabíamos todos :P

    Luna: yo creo que Lucas estaría de acuerdo.

    Fanou: y a mí las tuyas :D

    Nara: nadie mejor que una madre para opinar así.

    Topa: no siempre meto cosas raras en lo cuentos. Con la muerte de Flor me pareció ya demasiado.

    sevemos

  7. Muy buena. . .tanto que en la parte de acción leia y leia lo más rápido que pude. . .¡ya disparó!¿por que erró Wally. . .?¡Ja maldito, esa no te la esperabas, pagarás por lo que le hiciste a la pequeña Flor!

    Oye, ¿por que WALLY?

  8. Por que lo busco por años xD

  9. Me equivoco?

  10. guau!que buena historia..que lindo tu blog..por fin pude entrar siempre trataba de entrar por el enlace y no podia!!un beso enorme

  11. Mena y Topa: es una vieja historia y chiste interno que no tienen porque entender.

    Daniela: gracias por todo :D

    sevemos

  12. me puso nerviosa el texto!

    Un besote

  13. Poio, te leo hace un rato y me caes taaan bien!!!…

  14. Oye ¿que onda con lo de “Cerrado”?¿Has decidido cerrar el blog?

  15. Che, que paso????

    te fuiste por unas quilmes? DONDE ESTAS¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿

  16. ¿Qué fue?

  17. Es el mejor post, lejos del pirata de la “B”

  18. Que dice que lo cierra indefinidamente, por que está agotado. Yo creo que mejor lo dejamos un tiempo, a ver si recupera el interes en este blog o abre uno distinto.

    Realmente espero que no pase como con Grampus, por que un día se fue y nunca regresó. . .

    Y este blog realmente me sorprende. . .

  19. Menos mal sé dónde encontrarlo.

  20. ¿será que como Lucas alguien necesita más de ti que este blog? No sé si está muy bien o muy mal eso de desaparecer así, de repente. Pero es verdad que mantener un blog tan intenso, cansa, y descansar un poco está muy bien, así que buena suerte por los otros caminos por donde también andará la escritura, seguro, y hasta pronto!

  21. :( lo extraño señor Poio!!!!!!!!!!

  22. Por que Wally??? y porqué Mirko??? a cual de todas hace referencia?

    Escribir es algo extenuante, sea lo que sea, más aún cuando requiere inventiva, aparte a todos nos tocan vacaciones, tranquilamente se las puede estar tomando.

    Carandor

  23. Extraño tu blog.
    :(

  24. Echo de menos cuando escribías.

  25. Yo lo echo de menos a él :(

  26. Volviste?

  27. Incisivo, con sangre en la tinta. Me gustó tu estilo, quizás sea el tipo de relato, semejante al que te invito a visitar.
    Manejas la pluma con una habilidad ágil y fresca.
    Reitero mi agrado.

    Saludos de Loco Datar

  28. Soy una bruja. Sigo por ahí.

  29. Saludos Poio, llegué hasta aquí a través del blog de Fanou, y me he encontrado con buen material. Voy a seguir dando vueltas revolviendo entre todas tus cosas. Saludos!

  30. Aaaay, sigo esxtrañando tu blog…

  31. Se me ocurrió meterme a tu blog a ver si habías añadido algo.


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